Crónica III Encuentro de Qi Gong: Meridianos

A todos los navegantes de este océano de Vida que se han encontrado en Sálama, un pequeño refugio a las faldas de una bella montaña:

 

Una nueva crónica sale de esta pluma virtual acerca de este tercer encuentro de Qi Gong. Unos encuentros que nacen de esa nueva manera de trabajar que, intuitivamente, las personas que quieren sacudirse viejas estructuras están improvisando: Ponemos en común nuestro esfuerzo, nuestra red de contactos, nuestra vocación de profundizar más y más en esta joya de la cultura china y emitimos, cada uno desde su faro, que esta vía energética tiene amplios frutos si se cultiva; y convocamos, ya por tercera vez, unas jornadas gratuitas de práctica de Qi Gong. Belén, con su energía emprendedora, resolutiva, eficaz y positiva anima cada nuevo encuentro invitando con alegría a la gente, para que participe, para que conozca la fuerza curativa de este arte de unción entre el cuerpo y el espíritu. Sálama con sus tres mimbres teje un cesto de bienvenida y hospitalidad y aprende con cada uno de sus huéspedes a aumentar su cuidado y corazón. Ricardo se viste su práctica de toda una vida y generoso dedica un fin de semana a trasmitir lo que su búsqueda ha encontrado.

 

Y desde el infinito océano de la manifestación de esta  creación, que todos compartimos, surgen criaturas salidas desde todas las direcciones del espacio, que sintonizan con la frecuencia de la luz de nuestros faros y van llegando, no por casualidad, a las costas de este lugar, con sus sonrisas, sus hatillos, sus anhelos, sus estudios, sus bigotes, sus dolencias… y la magia del grupo se pone a rodar, una vez más, sobre la superficie de una tierra hermosa y silvestre, que nos recibe a todos, llena de belleza y quietud natural. Y con una sola hora de práctica, en la que la sonrisa interior se dibuja en nuestros labios, y como enseñan los taoístas, en cada una de nuestras células, el grupo se hace familiar, cercano, el Chi, el aliento o soplo vital, que es el mismo en todos, empieza a unificarnos, y las conversaciones empiezan a fluir y nos contamos de nuestros sueños, de nuestros miedos, de nuestros saberes, pues sentimos la alianza que lo Vivo imprime en los corazones.

 

Y la mañana regala belleza para los ojos atentos: la suavidad con la que Isabel respira el chi y mece sus brazos en busca de la percepción que afina el espíritu; los principiantes que se hacen los más expertos, pues lo nuevo hace surgir el asombro del niño, que siempre espera agazapado a volver a explorar el universo desconocido con la intensidad del presente. La desaparición del yo, cuando los ojos cerrados nos mecen en un nuevo viaje, sin forma ni nombre que la energía propone. La apertura de los meridianos pasillos invisibles, pero tangibles para el oído interno atento, que se van abriendo con la conducción firme de Ricardo, del que brotan palabras y palabras, por pura generosidad, para poner carteles de cómo llegar a la Hembra Misteriosa, de la que brota la semilla de la pura Vida.

 

El calor del soplo va desescombrando los obstáculos que impiden el paso y los robles respiran lentamente como nosotros “eso” en lo que nos movemos, somos y existimos. Las sobremesas se van haciendo cada vez más íntimas y las conversaciones buscan más en lo profundo las buenas preguntas, las buenas respuestas, y hablamos del espíritu encarnado, de la Vida con mayúsculas, de la conciencia, de las Vías que nos acercan, de cómo convocar al espíritu para que nos guíe por un camino cierto y estrecho. Afuera la luna llena habla sin palabras de misterios aún más grandes que los que nuestras palabras quieren aprehender. Y el Chi, el soplo, el aliento nos muestra una vez más que su cultivo trae alegría y hermandad.

 

Gracias a todos por compartir una vez más.

 

Beatriz de Sálama.

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Comentarios: 1
  • #1

    targeted website traffic (domingo, 03 agosto 2014 09:16)

    El calor del soplo va desescombrando los obstáculos que impiden el paso y los robles respiran

 

«...Un Dios habita en nosotros 

y cuando se agita, ardemos»

 

Ovidio