Crónica de invierno

El invierno en Sálama es lento y elegante, ralentiza el tiempo, permitiendo suavemente la entrada hacia el adentro, de la periferia al centro. Allí, el fuego del corazón espera paciente para hacer simetrías con el fuego de las estufas. Mientras, el cielo invernal enciende millones de fuegos estelares tililantes.
 
Quemar con el fuego del corazón lo que nos aleja de ese eje axial que nos recoge y unifica, purificarnos entregando a la llama viva -que centellea con una inteligencia celeste en ese centro de nuestra humanidad- las tendencias que obstaculizan el paso a la luz, para que sean reducidas a cenizas. Y ya sacrificada toda envoltura, la Luz del Corazón pueda irradiar sus bellezas, sus virtudes -reflejos de las verdades del Cielo- al alma propia, al alma prójima, sin fronteras.
 
"Atizo en mí una llama... Mi corazón es el hogar, la llama es el yo domado" (Budha Sakyamuni: Sumyuuanikáya, 1,169).
 
El invierno enciende simetrías: el fuego de afuera devora la leña, el fuego de adentro devora al yo separado.
 
Beatriz Calvo

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Comentarios: 1
  • #1

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    Quemar con el fuego del corazón lo que nos aleja de ese eje axial que nos recoge y unifica, purificarnos entregando a la llama viva -que centellea con una inteligencia celeste en ese centro de nuestra

 

«...Un Dios habita en nosotros 

y cuando se agita, ardemos»

 

Ovidio